Para Kasra Naji, corresponsal especial de BBC Persa, la muerte de Qasem Soleimani no tiene precedentes en la región. Ni siquiera se le puede equiparar a la del exlíder de Al Qaeda Osama bin Laden. «No es comparable. Soleimani era una figura militar y política, al frente de una nación, mientras que Bin Laden era un hombre que dirigía una secta clandestina vinculada con actividades terroristas. Soleimani tenía un país e incluso un gran ejército que lo respaldaba. Bin Laden no tenía nada de eso».

Pero desde un punto de vista estadounidense, ambos atacaron a ciudadanos estadounidenses y eso los hace «más o menos lo mismo», opina Naji. Y efectivamente, para la administración Trump, Soleimani era un hombre que tenía sangre estadounidense en sus manos, al igual que el exlíder de Al Qaeda.